domingo, 18 de febrero de 2018

Pablo VI: El Papa de la "Nueva Misa" (I)

Battista Montini: Sacerdote sin haber sido seminarista 
Battista Montini en 1919 (izquierda). Ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1920 (Derecha)
Ludovico, el abuelo del futuro Papa, era médico en Brescia, donde se casó con Francesca Buffali y con la que tuvo 6 hijos. Murió prematuramente con 41 años dejando a su esposa la tarea de criar y educar a sus hijos. Tuvo que vender parte de sus tierras en Concessio. El hijo mayor, Giorgio, el padre del futuro Pablo VI, rompió con la tradición familiar cursando estudios jurídicos que una vez concluidos le llevaron a fundar el diario católico “El cittadino de Brescia” en combate contra la prensa liberal y radical.  El non expedit de Pío IX  a los católicos italianos prohibiéndoles participar en la vida política del país y en las instituciones del nuevo estado italiano fue determinante para que los católicos se implicaran en múltiples iniciativas – el llamado Movimiento Católico- de carácter social, económico, cultural y educativo. No es este el momento para detallar y pormenorizar esos fecundos compromisos y acciones de los católicos italianos.
En una peregrinación a Roma, Giorgio Montini conoció a Giuditta Alghisi, de 18 años, natural de Verolavecchia (Brescia) e hija de un política radical que se oponía a ese matrimonio con un activista católico: abogado, periodista, político y promotor de grandes empresas católicas. Pablo VI será el primer papa moderno procedente de una familia del ámbito empresarial y parlamentario.

viernes, 16 de febrero de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

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TIEMPO DE UNA SIEMPRE NUEVA CONVERSIÓN
Después de haber dado los primeros pasos como discípulos tras Jesús siguiendo el relato del evangelio de San Marcos, hemos iniciado el camino de la Cuaresma. Este nos hace recorrer las etapas decisivas del Señor hacia su Muerte y Resurrección, acompañados de los evangelistas Marcos y Juan. Sabemos que escuchar con atención la historia contada por los evangelistas, es para nosotros hoy el cauce para continuar nuestro camino de cristianos, renovar en la vida de cada día y de cada año nuestra fidelidad a Jesucristo e intentar parecernos un poco más a Él.
La primera etapa del camino de la Cuaresma nos lleva con Jesús al desierto, en estos cuarenta días que ha pasado lejos de todos y de todo. Lo ha hecho no tanto por una iniciativa personal suya, sino empujado por el Espíritu que ha descendido sobre Él en el momento de recibir el bautismo de conversión de parte de Juan Bautista. Continuando el mismo camino del bautismo, con el que toma sobre sus espaldas los pecados de su pueblo y de la humanidad, ahora Jesús repite, en un cierto modo, la experiencia del pueblo de Israel: para pasar de la esclavitud de Egipto a la libertad de la tierra prometida ha debido recorrer un largo camino de cuarenta años en el desierto, para aprender a confiar en el Señor su Dios, a obedecer su voluntad, a no ceder al miedo que le hacía añorar su Egipto, donde podía vivir tranquilo aunque esclavo. Así Jesús, como nuevo Israel, nuevo hijo de Dios, pasa cuarenta días en el desierto, tentado por Satanás, es decir por todo aquello que se opone a la voluntad de Dios. Marcos no especifica de qué tipo de tentaciones se trata, como hacen otros evangelistas. Lo hará mientras relata la historia sucesiva del Señor, cuando se enfrenta muchas veces con el diablo que tiene esclavizadas a las personas. Allí Jesús se mostrará como el más fuerte, aquel que con su palabra expulsa a los espíritus impuros: lo puede hacer porque como Hijo del Hombre, lo ha enfrentado en campo abierto, con sus fuerzas humanas y con la ayuda divina, tal como da a entender Marcos en los breves trazos con que describe el tiempo de Jesús en el desierto. 

jueves, 15 de febrero de 2018

La moral, la ética y la deontología

Nos ha tocado vivir una mala época: muy mala. Tenemos a los mayores energúmenos clamando contra la inmoralidad que se nos está comiendo por las patas. Y resulta que son esos mismos energúmenos los que al mismo tiempo claman furibundos contra la moral, e incluso contra la moralidad. Se entiende, porque no había más moral que la moral cristiana. Sólo esa: y por mucho tiempo, la única posible; porque es una moral que parte del principio de nuestra inclinación al mal, a causa del pecado original. Algo que no admiten ni en broma los detractores de la moral; porque ellos parten de la base (un dogma para ellos) de que el hombre es naturalmente bueno y que por tanto sólo se le ocurre hacer el bien si la sociedad no lo tuerce.
Por eso en esta filosofía tan progresista es la sociedad la que ha de cargar con la culpa y con la pena de la delincuencia. Es decir que es un tremendo disparate para esa doctrina, castigar a los delincuentes: ni menos con penas que ponen a salvo a la sociedad a costa del sufrimiento del pobre delincuente. Hay que darles fines de semana y vacaciones para que se vayan entrenando poco a poco a reinsertarse. Si entretanto delinquen, no pasa nada que no tenga que pasar: porque es la sociedad la que ha de cargar con el coste de la reinserción aunque le duela; es la sociedad la que ha de purgar los crímenes. Sencillo, sencillísimo.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Obispos y sacerdotes tabarneses

En la Cataluña tristemente dividida,  tal como avanza el tiempo se perfila cada vez con mayor nitidez, la nueva circunscripción de Tabarnia. Al final, será la Ley de Claridad la auténtica piedra de toque de nuestra política territorial. En este contexto, la Iglesia de/en Cataluña tiene un tremendo problema: y es que al menos aparentemente (documentos cantan) todos los obispos, con su Cardenal Primado a la cabeza y bastantes centenares de sacerdotes, frailes y monjas son del sector que a falta de nombre, llaman de momento Tractoria.
Aunque los nombres sean de chiste, la realidad que reflejan no lo es en absoluto. Como ninguno de los dos pedazos en que está dividiéndose Cataluña puede quedarse con el nombre de la totalidad, ahí andamos con la guasa. Y burla burlando, está cumpliéndose la profecía de Torras i Bages: Cataluña será cristiana o no será. Y por ahí se encaminan los pasos: si no se pone remedio a esta situación de enrocamiento de los obispos y los curas, frailes y monjas independentistas, firmemente enrocados en su independentismo, a Cataluña no le quedará ni el nombre.

martes, 13 de febrero de 2018

Tres jesuitas, dos de ellos catalanes, en el Patronato de Intermon-Oxfam

La ONG Oxfam se ha visto salpicada por un escandaloso caso de orgías de sus dirigentes en la demacrada Haití

P. Jaume Flaquer (izquierda), P. Lluís Magriñá (centro), P. Juan José Tomillo (derecha)
El escándalo por las orgías que perpetraron dirigentes de OXFAM en Haití, ha dado la vuelta al mundo y ha manchado muy gravemente la credibilidad de esta ONG que se supone que está para ayudar al prójimo y no para aprovecharse de él. Duele especialmente que los hechos hayan sucedido en ese país caribeño, uno de los más pobres del mundo, y concretamente en los momentos en que el país acababa de sufrir un devastador terremoto en al año 2011. Los miembros de OXFAM contrataron prostitutas (sexo de pago), entre las que había menores, con el dinero de la propia organización.

La ONG ha pedido disculpas y dice estar depurando responsabilidades, es decir que reconoce completamente los hechos. Podríamos pensar que es un caso aislado y puntual, pero la portavoz de la organización en nuestro país ha afirmado que no descarta que haya casos de escándalos sexuales en España. El caso ha saltado justo unos días antes de que se realizara la tradicional colecta de la ONG católica "Manos Unidas - Campaña contra el hambre", lo que probablemente puede haber perjudicado sus resultados, al haberse creado un clima nada propicio a la labor de las ONG's que trabajan en países del Tercer Mundo.

lunes, 12 de febrero de 2018

¡Por fin, un obispo reconoce la labor de Mn. Espinar!


El video que encabeza este artículo corresponde a la conferencia que pronunció el pasado día 5 de febrero el cardenal Omella en la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, en unas jornadas tituladas “Parroquia misionera”. Aparte del interés de la amena charla de nuestro obispo, si pinchan a partir del minuto 44 encontrarán unas curiosas manifestaciones, en las que Omella, sin citar el nombre de la parroquia, “porque todo se encuentra en internet”, ponía el ejemplo como parroquia misionera de una de un barrio pobre e inmigrante, a la que acudió a la celebración de su cincuentenario y se encontró con un párroco que celebraba “ad orientem” y con muchas partes de la misa en latín, pero “que tenía la Iglesia así de llena”. Y añadió “que este sacerdote que es muy pillo”, había puesto cinco bloques de fotografías, de diez años en diez años, en los que se podía ver como sus antecesores celebraban en sus inicios con camisa abierta y sin alba, después solo con alba y finalmente de forma correcta.

A nadie que conozca un poco el paño de la diócesis de Barcelona adivinará, por los datos suministrados por nuestro arzobispo, que nos está hablando de la parroquia de San Juan Bautista del barrio de El Fondo de Santa Coloma de Gramenet y de su párroco, Mn. Francesc Espinar Comas, colaborador de este portal. No creo que se vaya a enfadar el cardenal por dicha revelación, que resulta de fácil acertijo.

domingo, 11 de febrero de 2018

Pablo VI: Tristezas y consolaciones en el 68

C:\Users\Francesc\Desktop\HUMANAE VITAE.pngEra la fiesta del apóstol Santiago, en su sexto año de pontificado. No había pasado ni siquiera un mes desde su profesión de fe pública aquel 30 de junio, y el Papa regalaba a toda la Iglesia su séptima y última Encíclica sobre la regulación de la natalidad: la “Humanae Vitae”Pablo VI recordaba con todas sus fuerzas la prohibición del aborto, de la esterilización y de la contracepción, afirmando que esa doctrina, tantas veces explicitada por el Magisterio, estaba fundada en el nexo indisoluble entre los dos significados del acto conyugal que son unión y procreación, que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por iniciativa propia.
Esta delicada cuestión había sido retirada como tema a tratar por el Concilio por expreso deseo suyo. En esas fechas el Papa dudaba sobre la respuesta que reclamaba esa cuestión, especialmente ante los que le reclamaban el derecho a la contracepción.