martes, 8 de agosto de 2017

10 años de Germinans. Los primeros escritos (II)

De cuando éramos conejos deslumbrados (14/05/2007)
Muchas y repetidas veces circulando de noche por carreteras de montaña me he encontrado con dóciles conejitos que al destello de las luces de cruce se me han quedado tiesos y deslumbrados delante del vehículo con ojos como platos y a la vez temblando acobardados por su más que incierto futuro. Movido por un sentimiento de compasión que aún reside en mi y seguramente, como diría Nietzsche, como resquicios del hombre débil engendrado por el cristianismo, he descendido sibilinamente del automóvil y, so pena de perder una excelente presa fácil de capturar con un simple garrotazo paragüero, lo he espantado tildándolo del bobo y lerdo.   Esta actitud del conejo ( no olvidemos que Spania en lengua íbera significa "tierra de conejos")  fue muy propia de cierto clero post-conciliar en Barcelona en los años 70 y siguientes. Enfermos de muchos complejos y de un cierto piadosismo casi servil, sometido a las reglas de la obediencia y la disciplina férrea en la que habían sido educados y en el acatamiento mudo de todo lo que provenía de instancias de gobierno, obedecían a todos los "ordeno y mando" que desde la jerarquía les llegaba.

Es necesario aquí denunciar una incomprensible "papolatría" de la que tantas veces hemos sido victimas el clero español. Aquello que veían no solo era el post-concilio, sino que era, oían, el espíritu del recién concluido Concilio. Observando con ojos como platos lo que el propio cardenal arzobispo Dr. Jubany consentía y promovía, considerando las personas que encumbraba en los cargos diocesanos, no cabía ni siquiera rechistar.

El Dr. Jubany sabía de esa debilidad educacional de los sectores llamados "conservadores". A partir de esa conciencia consolidada con su propia experiencia como Pastor y con un profundo conocimiento del clero barcelonés, el Dr. Jubany siempre gobernó para la izquierda progresista y nacionalista. Sabía que los otros, acobardados, acomplejados, deslumbrados y servilmente dominados, nunca jamás se organizarían ni opondrían resistencia.

Cuando S.E. el Dr. Martínez, nuestro amado Arzobispo, llegó a nuestra Archidiócesis (no voy a usar jamás otro apelativo que su propio apellido con los tratamientos de cortesía merecidos) pensó que podía usar la misma estrategia que su maestro y, hasta el último momento, retiscente mentor al episcopado.
 
Ordenación episcopal de Sistach, con Jubany al fondo
Pero la diócesis que ha encontrado el Dr. Martínez no es la que dejó en el 90, ni Barcelona es ni Tortosa ni Tarragona, aquí todo va mucho más veloz, tenemos el "descaro" y la vertiginosa rapidez de reacción de las grandes metrópolis, aunque ahora seamos sólo una sombra de lo que fuimos.

Y la criada le salió respondona. Y ahora son ellos, los que por espacio de decenios han dispuesto de personas y haciendas sin la más absoluta oposición, los que llevan meses con los ojos como platos y el porte, aunque aún tieso, no muy sereno.

El Dr. Martínez alega que debe gobernar para todos. Pero es falaz (he borrado mentira). Sigue gobernando con los instrumentos del Dr. Jubany, colocando los centros de decisión en una izquierda progresista que, a Dios gracias, ya no es ni siquiera un reflejo tenue de lo que llegó a ser. Pero sigue mandando por obra y gracia de la inicua estrategia de gobierno de S.E. el Dr. Martínez. Una estrategia permisiva de todos los abusos, y digámoslo claro, sandeces con los que el "progresismo" quiere seguir  "revolviendo las cerezas" ("remenant les cireres" es casi intraducible).

Hay una cosa que juega a favor de nuestra esperanza y optimismo: lo que yo tildo de "imposible progresismo" y que, apreciados amigos y adversarios lectores (y estos últimos son legión) será el tema de la próxima semana si Dios no lo remedia y las noticias, como no debería ser, no se nos aceleran. Y es que Junio está muy cerca y va a ser un mes si no cálido, sí muy caliente...

Bene valete.  

Prudentius de Bárcino

3 comentarios:

  1. Francisco y la Teología del Pueblo: directos al desastre9 de agosto de 2017, 1:38

    En mi exclusiva opinión, este artículo es muy interesante, importante y necesario (es de Scannone) para saber las bases filosóficas del Papa Francisco: la teología de la liberación, y sobre todo, el Hegel revivido en la Religión del Pueblo (Teología del Pueblo) de Lucio Gera*, Rafael Tello, Justino O'Farrel, Juan Carlos Scannone y Carlos María Galli. De atenta lectura y complemento con otros escritos:

    www.encuentromundi.org/wp-content/uploads/2015/02/Bergoglio-y-teologia-del-pueblo.pdf

    A mi parecer, tal Teología del Pueblo hace entender conceptos como «gozo del Evangelio», «revolución de la ternura», «cultura del encuentro», sus opuestos como acedia, desencanto y aislamiento individualista. También la alegría de evangelizar, ser discípulos-misioneros, el despojo gozoso, el amor preferencial por los pobres [económicos, sociales y políticos], la misericordia de Jesús, la esperanza del Reino y de «otro mundo posible», la sinodalidad, el diálogo, el poliedro, el armónico del «sistema de actitudes», los "cuatros" de la superioridad del todo sobre las parte, la realidad sobre la idea, la unidad sobre el conflicto y el tiempo sobre el espacio.

    También hace entender, así lo creo, la horrenda calificación de que Lutero es testigo del Evangelio, de elevarle una estutua en el Vaticano, de celebrar con luteranos suecos el aniversario de Lutero, la aparente legitimación de la comunión de los adúlteros incontinentes en Amoris laetitia, la ausencia del concepto “pecado” y “adulterio” y su sustitución por “situación irregular” en Amoris laetitia, los diaconados femeninos, los viri probati como laicos-sacerdotes, el “quién soy yo para juzgar”, la consideración del aborto, de la contracepción y de la homosexualidad como una “obsesión”, algunas entrevistas periodísticas y declaraciones polémicas: el pueblo pobre goza de santidad fundamental en virtud de su sufrimiento en la opresión, que lo intima con la Cruz salvadora de Cristo.

    Además, para mí, hace comprensible por qué la herética catolicidad luteranizada de la Teología del Rin (Kasper, Marx) apoya esta Teología del Pueblo o Religión del Pueblo: Alemania tiene una especificidad religiosa popular, derivada del Espíritu del pueblo (Volksgeist) en sintonía con el Espíritu del Tiempo (Zeitgeist), que establece el imperativo categórico kantiano de la aprobación herética de la comunión de los adúlteros incontinentes y los matrimonios homosexuales. Y si es alemán, entonces ha de ser mundial, pues el Espíritu Alemán (deutsche Volksgeist) es ejemplo para el Espíritu Mundial (Weltgeist) y de ahí, empapará a las mentes de la gente común (Volksseele).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay un hermanamiento espontáneo entre la derivación argentina de Tello y Gera con su Teología del Pueblo de Dios o Theologie des Volkes Gottes, con el clásico supremacismo alemán hegeliano del deutsche Volksgeist.

      En definitiva, Alemania tiene que ofrecer al mundo la nueva Iglesia Católica, que pasa por dar la comunión a los adúlteros y reconocer los matrimonios homosexuales más otras lindezas... pues no.

      Eliminar
  2. Francisco y la Religión del Pueblo: hacia la eclesiocatástrofe9 de agosto de 2017, 1:43

    En mi criterio, hay un gravísimo desconocimiento en la Iglesia, y más con Francisco, sobre el verdadero ser ínsito en lo íntimo de la misma Iglesia: la soteriología (economía de la salvación) enfocada hacia el Norte de la escatología, tanto en su nivel escatológico individual (juicio, infierno, purgatorio cielo como teosis), como escatológico universal: anticristos en la historia, gran apostasía, Anticristo, Satanás, Falso Profeta, la Bestia, el Dragón, el Milenio como Reino de Cristo con sus santos, Gog y Magog, Jerusalén Celestial. El objetivo final es la teosis del hombre, su divinización por participación, su bienaventuranza eterna en el Reino del Cielo.

    El objetivo de la Iglesia es:

    1. La difusión de la fe católica por todo el mundo
    2. La intensidad de la fe, la justicia y la paz
    3. La destrucción total de los poderes anticrísticos, antiteocráticos y ateos

    Pero la destrucción definitiva de los poderes antiteológicos (anarquismo, comunismo, liberalismo, Nueva Era, género, relativismo, herejías, islamismo radical), sólo se darán (y esto es piedra de escándalo y caída) en los tiempos, modos y maneras que describe el Apocalipsis de San Juan, los apocalipsis evangélicos, las cartas paulinas y católicas, Daniel y otros (Castellani, Juan Rovira Orlandis), cosa que la Iglesia ignora por falta de conocimiento.

    Ahora somos una Iglesia de viadores, que se encamina hacia la regeneración (palingénesis) del fin de los tiempos, luego el Reino de Jesús con sus santos, y finalmente, la renovación (anakaínosis) del fin del mundo.

    Con la regeneración llega la gran apostasía, la gran tribulación, el juicio de las naciones, la nueva Tierra, la nueva Jerusalén y el Reino eucarístico. Con la renovación llega la batalla final, el juicio final, el paraíso celestial, la Jerusalén celestial, la bienaventuranza eterna, el Reino de Jesucristo y el Día del Señor.

    La Iglesia no se pregunta, por ignorancia, sobre qué hora marca el relog escatológico universal: estamos en la fase previa de la gran apostasía (2Te2), que dará lugar a la remoción del katejon, el Anticristo, su breve pero intenso Reinado de muerte, su derrota final, y luego, el Milenio espiritual eucarístico o Reinado de Cristo con sus santos. ¿Se lo creen nuestros consagrados dirigentes? No, o si sí, entonces se lo callan para no acabar mal, puesto que estos temas, suelen acabar con el prestigio ante las acusaciones de terrorismo espiritual o de ignorar los géneros literarios (historia simbólica, Imperio romano).

    El silencio de Francisco sobre los indicadores de la cercanía de la gran apostasía indican la total ignorancia de la Iglesia: cultura de la muerte (aborto, contracepción, eutanasia, reproducción asistida, suicidio asistido), relativismo (sexual, matrimonial y familiar), ideología de género y transgénero, Nueva Era (nuevas falsas espiritualidades), persistencia de las herejías cismáticas protestantes y ortodoxas, corrupción moral política y social, crisis económica, nuevo comunismo con el bolivarismo, populismos y antisistemas, y su conservación en Cuba, China, Corea del Norte. La ignorancia de miles de apariciones y revelaciones marianas desde 1830 (la Medalla Milagrosa) hasta hoy en día.

    Nuestro signo del tiempo sería San Jorge en su caballo (Cristo y su Esposa la Iglesia) matando al Dragón (Satanás) para que no destruya la humanidad (la princesa). Por eso, Benedicto XVI pide luchar para destruir a los poderes antiteocráticos (que sólo se realizará con la destrucción del Anticristo), que son el ateísmo radical (Generalidad, Ayuntamiento de Barcelona, el Nuevo Orden Mundial) y el islamismo radical, mediante nuevos modelos constitucionales, e imitando los consagrados a los cardenales-arzobispos de Cracovia y Varsovia, Wojtyla y Wyszynski, mediante activismo proactivo y estudio intelectual, imitando a Meisner, quien jamás se rindió al espíritu del mundo. No se dialoga ni se “encuentra” con el diablo.

    ResponderEliminar